BARCO EBRIO N° 8

Me encargaron el diseño de portada e interiores para el número 8 de la revista Barco Ebrio, un pasquín encuadernado con corchete al lomo cuyos contenidos se dedicaban a desmenuzar temas relacionados con la literatura, la contingencia política y lo ardiente de las edades que nos estaba tocando vivir en esos momentos

Los números anteriores de la revista llevaban tapa de papel kraft y por lo general una ilustración como principal imagen de la portada. Propuse armar una edición más vistosa, con una tapa que pareciera letrero de micro amarilla usando las tipografías que el Tono Rojas y su equipo estaban recién poniendo en descarga pública para que cualquiera pudiera utilizarlas

Esta edición y la siguiente fueron todo un éxito, llegando a los kioskos del centro, agotándose y ahora ejemplares de culto

Pienso en que lo que nos condujo a esta colaboración, a que los amigos de la literatura les interesara le metiera mano a su revista, es que nos unía, seguramente hasta el día de hoy, una profunda incomodidad, un incrustado resentimiento del que ahora nos sentimos orgullosos

La editorial de este número dice así:

Durante la jornada de organización del IX Encuentro de Moda Independiente realizado durante diciembre en Matucana 100, editores de 5 publicaciones emergentes se reunieron en los patios del recinto para planear lo que sería de cada una de sus instalaciones durante el evento

Estban ahí, Plagio, Hecho en Chile, Al Margen Ediciones, Ediciones del Temple y Barco Ebrio. Cuando a uno de los editores se le preguntó cuál era la propuesta de su revista, respondió sécamente, «Lo nuestro es una revista de diseño, no un pasquín»

La respuesta pretendía dos cosas, diferencia e identidad

Nadie desconoce el bien que le hicieron al arte y la literatura los que guiados por un bien entendido afán de originalidad ampliaron los campos del conocimiento, pero no nos engañemos, no todos podemos ser absolutamente modernos, absolutamente originales, absolutamente genios

Aunque nos cueste, debemos reconocer que no podemos refundar todo. Hasta los bombardeos con poesía a ciudades sitiadas y lecturas desde globos aerostáticos ya se han hecho. No hay nada que no se haya escrito o dicho. Comprender esto es el primer acto de lucidez que debe hacer un artista

P. S.: Me encanta que cuando arrojo esta portada a la búsqueda de imágenes de Google, los resultados son una colección de tapas de libros de poesía y literatura dadaista